{"id":494,"date":"2021-12-18T13:33:02","date_gmt":"2021-12-18T13:33:02","guid":{"rendered":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/?p=494"},"modified":"2021-12-18T14:26:16","modified_gmt":"2021-12-18T14:26:16","slug":"las-ensenanzas-no-escritas-de-platon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/2021\/12\/18\/las-ensenanzas-no-escritas-de-platon\/","title":{"rendered":"Las ense\u00f1anzas no escritas de Plat\u00f3n I"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1006\" height=\"292\" src=\"https:\/\/bipedosimplumes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/agrafadogmata2-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-501\" srcset=\"https:\/\/bipedosimplumes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/agrafadogmata2-1.png 1006w, https:\/\/bipedosimplumes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/agrafadogmata2-1-300x87.png 300w, https:\/\/bipedosimplumes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/agrafadogmata2-1-768x223.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1006px) 100vw, 1006px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Comparto la publicaci\u00f3n de Jos\u00e9 Antonio Pastor Cruz : <strong>\u00c1grapha d\u00f3gmata. Acerca de las doctrinas no escritas de Plat\u00f3n. <\/strong>\u00a9 Jos\u00e9 Antonio Pastor Cruz<a><br><\/a>Licenciado en Filosof\u00eda (Universidad de Valencia)<br><\/p>\n\n\n\n<p>I. La cuesti\u00f3n que nos ocupa arranca en la consideraci\u00f3n de la denominada tradici\u00f3n indirecta (fundamentada en los testimonios de Arist\u00f3teles, principalmente), acerca de la existencia de determinadas ense\u00f1anzas orales que Plat\u00f3n decidi\u00f3 no tratar por escrito. A ello cabe a\u00f1adir los textos donde el propio Plat\u00f3n (autotestimonios) hace referencia, tanto a su reticencia personal a la escritura en general y a escribir sobre determinados temas en particular, como a la necesidad de posponer el tratamiento de &#8220;aquellas cosas que tienen m\u00e1s valor&#8221; (-<em>timi\u00f3tera<\/em>&#8211; esto es, aquello que es &#8220;principio&#8221; y &#8220;fundamento&#8221;) y, por tanto, deber\u00e1 ser tratado &#8220;en otro lugar&#8221;, o sea, &#8220;fuera&#8221; de los di\u00e1logos escritos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal como Conrado Eggers Lan ha se\u00f1alado -no sin cierta iron\u00eda-, es sumamente curioso que admitamos plenamente la existencia real de la Academia plat\u00f3nica bas\u00e1ndonos en la opini\u00f3n de los autores antiguos cuyas obras conservamos (principalmente Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles) y, sin embargo, podamos dudar de la existencia de conferencias orales sobre temas no expresados por escrito en base, precisamente, a los testimonios de estos mismos autores. Entonces, una caracter\u00edstica de la contempor\u00e1nea interpretaci\u00f3n de Plat\u00f3n ser\u00eda la de otorgar credibilidad a determinados datos que poseemos sobre su pensamiento y, al mismo tiempo, negar absolutamente la credibilidad de otros, aun procediendo de las mismas fuentes -fuentes que, por otro lado, son coet\u00e1neas respecto del autor a tratar-. Tal procedimiento (que, por cierto, no es el usualmente aplicado a otros autores de la antig\u00fcedad griega como son, por ejemplo, los comedi\u00f3grafos tr\u00e1gicos), ha sido calificado por Szlez\u00e1k como &#8220;contrario a todo lo que en otros casos reconocemos como sana metodolog\u00eda&#8221;. La raz\u00f3n de tal insuficiencia metodol\u00f3gica debe ser rastreada en los prejuicios inculcados por los ex\u00e9getas y comentaristas de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles o, dicho de otra manera, en la &#8220;fuerza de la tradici\u00f3n&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Al margen de los problemas de transmisi\u00f3n textual propios de una Antig\u00fcedad y un Medievo que no conocieron la imprenta, y con posterioridad a la decimon\u00f3nica interpretaci\u00f3n de Plat\u00f3n propugnada por Schleiermacher (cuya fuerte impronta est\u00e1 a la base de buena parte de los prejuicios interpretativos desde los que contemplamos el <em>corpus<\/em> plat\u00f3nico), valga citar que, ya en nuestro siglo, Harold Cherniss desautoriza abiertamente a Arist\u00f3teles (nuestra m\u00e1s importante fuente antigua) a la hora de, a trav\u00e9s del testimonio aristot\u00e9lico, tratar de interpretar a Plat\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Cherniss, los testimonios de Arist\u00f3teles no son dignos de confianza en cuanto a lo que la doctrina plat\u00f3nica respecta (ni tampoco en lo que refiere a los presocr\u00e1ticos), por mor del excesivo celo peripat\u00e9tico en deformar y asimilar las teor\u00edas de sus predecesores, present\u00e1ndolas as\u00ed como una suerte de &#8220;anticipaci\u00f3n deforme&#8221; de la doctrina aristot\u00e9lica. Es por ello que, para Cherniss, todo lo que Arist\u00f3teles pone en boca de Plat\u00f3n y los miembros de la Academia debe ser puesto en duda hasta que pueda ser cotejado en los propios di\u00e1logos plat\u00f3nicos. Como vemos, estas aseveraciones de Cherniss atentan directamente contra la posibilidad de valorar los libros A, M y N de la <em>Metaf\u00edsica<\/em> de Arist\u00f3teles como fuentes para el estudio de las doctrinas orales plat\u00f3nicas, y pretenden constituir una cr\u00edtica radical que ponga en entredicho la veracidad de la existencia de tales ense\u00f1anzas no escritas.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Cherniss niega objetividad a la exposici\u00f3n aristot\u00e9lica. Le imputa falta de comprensi\u00f3n del meollo de cada pensador y en especial de Plat\u00f3n: incoherencia y contradicci\u00f3n en sus afirmaciones, en fin, cierta mala intenci\u00f3n en la presentaci\u00f3n de cada doctrina.&#8221;<br>(Hern\u00e1n Zucchi, &#8220;La reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica del Plat\u00f3n oral&#8221;, p.29 \u00a72 -pr\u00f3logo a la traducci\u00f3n de la <em>Metaf\u00edsica<\/em> de Arist\u00f3teles, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1986-)<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el hecho de que Arist\u00f3teles pudiera malinterpretar a Plat\u00f3n (ya fuera intencionalmente o no, asimilando las teor\u00edas plat\u00f3nicas con las de otros miembros de la Academia como Espeusipo y Jen\u00f3crates), no logra tirar por tierra el testimonio de Aristoxeno de Tarento, quien alude expl\u00edcitamente a una <em>akr\u00f3asis<\/em> (charla p\u00fablica) de Plat\u00f3n sobre el Bien. De otro lado, a juicio de William David Ross, no est\u00e1 nada claro que Cherniss haya establecido s\u00f3lidamente su tesis: &#8220;&#8230;ni por un momento creo que haya comprobado el extremo de que todo lo dicho de Plat\u00f3n por Arist\u00f3teles, que no pueda verificarse en los di\u00e1logos, sea pura incomprensi\u00f3n o tergiversaci\u00f3n.&#8221; A esto cabe a\u00f1adir la tajante afirmaci\u00f3n de Szlez\u00e1k: &#8220;Ninguna de las razones contra una indagaci\u00f3n de las doctrinas no-escritas de Plat\u00f3n se ha acreditado como sostenible.&#8221;<\/p>\n\n\n\n<p>A grandes rasgos, el panorama hermen\u00e9utico acerca de la cuesti\u00f3n de las ense\u00f1anzas orales plat\u00f3nicas se perfila, en un primer momento, articulado en base al testimonio aristot\u00e9lico legado en <em>Metaf\u00edsica<\/em> A 6 987a29-988a17. De la interpretaci\u00f3n de este texto (en especial de su \u00faltima parte -987b20-988a17 &#8211; donde Arist\u00f3teles alude a la Teor\u00eda de los Principios de Plat\u00f3n), arrancan las tres hip\u00f3tesis hermen\u00e9uticas alternativas que podemos considerar como punto de partida de la pol\u00e9mica en torno a la importancia de las ense\u00f1anzas orales plat\u00f3nicas. Estas tres posiciones son, b\u00e1sicamente, las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Arist\u00f3teles distorsiona totalmente el pensamiento plat\u00f3nico y le atribuye teor\u00edas de otros miembros de la Academia como Espeusipo y Jen\u00f3crates. En suma, Arist\u00f3teles &#8220;no es de fiar&#8221; cuando habla acerca de las doctrinas plat\u00f3nicas. Como vimos anteriormente, esta es la tesis de Cherniss.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Hay cambios doctrinales sustanciales (de contenido) entre el Plat\u00f3n adulto y el Plat\u00f3n anciano, pero \u00e9ste s\u00f3lo ha expresado su \u00faltimo pensamiento oralmente, y lo que ocurre es que Arist\u00f3teles se est\u00e1 refiriendo a ese \u00faltimo pensamiento plat\u00f3nico que no lleg\u00f3 a plasmarse por escrito. Esta es la posici\u00f3n de Robin, Stenzel, Wilpert y otros.<\/p>\n\n\n\n<p>c) Arist\u00f3teles est\u00e1 presentando el verdadero pensamiento de Plat\u00f3n, esto es, aquellas doctrinas a las que los di\u00e1logos s\u00f3lo hacen alusiones, pero no tratan directamente, porque los di\u00e1logos escritos no pueden elegir a su interlocutor y \u00e9ste puede estar insuficientemente preparado para asimilarlas. Esta es la postura que adopta la denominada Escuela de Tubinga.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede decirse entonces que, para los partidarios de la primera posici\u00f3n, la filosof\u00eda de Plat\u00f3n es la que se encuentra en los di\u00e1logos escritos (los cuales son lo suficientemente complejos como para no ser considerados como destinados a un p\u00fablico lego), y la cuesti\u00f3n de los <em>\u00e1grapha d\u00f3gmata<\/em> y la tradici\u00f3n indirecta no hace sino enturbiar y deformar la comprensi\u00f3n de los mismos; para los partidarios de la segunda postura, los di\u00e1logos deben ser complementados rec\u00edprocamente por los datos provenientes de la tradici\u00f3n indirecta; finalmente, para los defensores de la tercera posici\u00f3n, los di\u00e1logos no pueden ser correctamente entendidos si prescindimos de la tradici\u00f3n indirecta y de la &#8220;luz interpretativa&#8221; que los <em>\u00e1grapha d\u00f3gmata<\/em> vierten sobre los di\u00e1logos escritos. La doctrina oral ser\u00eda considerada entonces como el trasfondo otorgador de sentido desde donde se obtiene la perspectiva id\u00f3nea para la comprensi\u00f3n del pensamiento plat\u00f3nico al completo.<br>As\u00ed las cosas, entran en pugna dos im\u00e1genes distintas del fil\u00f3sofo ateniense: una, que representa a Plat\u00f3n como el &#8220;fil\u00f3sofo de las Ideas&#8221; que la tradici\u00f3n filos\u00f3fica occidental nos ha legado; otra, que nos lo muestra en base a una teor\u00eda de los Principios que goz\u00f3 de cierta influencia en la antig\u00fcedad tard\u00eda a trav\u00e9s del neoplatonismo. Si ambas representaciones de Plat\u00f3n (&#8220;viejo Plat\u00f3n\/nuevo Plat\u00f3n&#8221;) son irreductibles y excluyentes entre s\u00ed o, por el contrario, no lo son, constituye la encrucijada a la que arribaremos tras dilucidar la discusi\u00f3n filos\u00f3fica entre Luc Brisson y Thomas Alexander Szlez\u00e1k.<\/p>\n\n\n\n<p>II. Anticipando un tanto la cuesti\u00f3n a tratar, valga rese\u00f1ar que cabe tener presente, a modo orientativo, la teor\u00eda de las revoluciones cient\u00edficas de Thomas Khun junto a las nociones de &#8220;comunidad cient\u00edfica&#8221;, &#8220;nuevo paradigma&#8221; y &#8220;viejo paradigma&#8221; que lleva aparejadas. Vistas as\u00ed las cosas, la posici\u00f3n de Brisson se adscribe por entero a lo que en la secci\u00f3n anterior clasific\u00e1bamos como &#8220;a&#8221; (en la l\u00ednea hermen\u00e9utica de Cherniss, tal como el propio Brisson se\u00f1ala), mientras que la postura defendida por Szlez\u00e1k (junto a Kr\u00e4mer, Gaiser y otros) se inscribe en el marco de la denominada escuela de Tubinga (esto es, la opci\u00f3n &#8220;c&#8221;), la cual es calificada por Brisson como &#8220;interpretaci\u00f3n esoterista de Plat\u00f3n&#8221;. Corriendo el riesgo de simplificar en exceso, podemos describir la controversia en t\u00e9rminos de &#8220;secretismo&#8221; versus &#8220;esoterismo&#8221; (en su momento, llegaremos a matizar y definir ambos t\u00e9rminos que, como veremos, est\u00e1n a la base de la confusi\u00f3n contempor\u00e1nea con respecto a la cuesti\u00f3n de las doctrinas orales plat\u00f3nicas). Para Brisson, &#8220;las premisas sobre las que se asienta la interpretaci\u00f3n esoterista (de Plat\u00f3n) son hipot\u00e9ticas&#8221;. El trabajo que realiza este autor en su art\u00edculo consiste en, prioritariamente, establecer las premisas que sustentan la concepci\u00f3n de las doctrinas orales plat\u00f3nicas en relaci\u00f3n a su existencia, reconstrucci\u00f3n y contenido, para luego derivar de ellas las consecuencias (nefastas, a su juicio) que conllevar\u00eda el aceptarlas como v\u00e1lidas frente a la interpretaci\u00f3n tradicional del Plat\u00f3n de los di\u00e1logos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe a\u00f1adir que, para Brisson, las denominadas &#8220;ense\u00f1anzas orales&#8221; de Plat\u00f3n no son sino una interpretaci\u00f3n escol\u00e1stica de la doctrina plat\u00f3nica realizada en el seno de una Academia cuyos miembros pose\u00edan fuerte raigambre pitag\u00f3rica; seg\u00fan este autor, entonces, la tarea hermen\u00e9utica deber\u00eda vincularse m\u00e1s a determinar qu\u00e9 textos de los di\u00e1logos se prestan a esa interpretaci\u00f3n escol\u00e1stica, y menos a postular la hipot\u00e9tica existencia de una doctrina de los principios &#8220;pegada al nombre de Plat\u00f3n&#8221; (sic.). Las consecuencias que Brisson hace derivar de la interpretaci\u00f3n de la escuela de Tubinga son, en s\u00edntesis, las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>1) Menospreciar el hecho de que la obra escrita de Plat\u00f3n nos haya sido legada en su totalidad, en pro de una interpretaci\u00f3n esoterista, desemboca en una suerte de rastreo en los di\u00e1logos de aquellos fragmentos que permitan ser interpretados como una alusi\u00f3n a la doctrina de los Principios, lo cual convierte a la hermen\u00e9utica de la obra plat\u00f3nica en una &#8220;cacer\u00eda de alusiones&#8221;. No es leg\u00edtimo que tratemos la obra completa de un autor como si s\u00f3lo posey\u00e9ramos fragmentos de la misma, como ocurre en el caso de los presocr\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>2) La teor\u00eda de los Principios asimila a Plat\u00f3n con los pitag\u00f3ricos, en referencia a la &#8220;constituci\u00f3n de lo real a partir de esos dos principios que son lo Uno y la D\u00edada&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>3) Una lectura esoterista en base a una supuesta teor\u00eda de los Principios hace que los di\u00e1logos plat\u00f3nicos de juventud (que tratan mayormente de S\u00f3crates) aparezcan como poco menos que carentes de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>4) Una interpretaci\u00f3n de la obra plat\u00f3nica a la exclusiva luz de la teor\u00eda de los Principios se muestra como negadora de las reflexiones pol\u00edticas y \u00e9ticas de Plat\u00f3n que aparecen en los di\u00e1logos escritos.<\/p>\n\n\n\n<p>No es dif\u00edcil observar que estas cuatro consecuencias tienen a su base el prejuicio de concebir la relaci\u00f3n entre los di\u00e1logos y las ense\u00f1anzas orales como excluyentes entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;El intento de hacer jugar la obra escrita de Plat\u00f3n en contra de su filosof\u00eda oral tiene muchas variantes. Todas ellas son antifilol\u00f3gicas, ya que el buen m\u00e9todo filol\u00f3gico reclama prestar atenci\u00f3n a ambas ramas de la tradici\u00f3n.&#8221; (T. A. Szlez\u00e1k, &#8220;A prop\u00f3sito de la habitual animadversi\u00f3n frente a los <em>\u00e1grapha d\u00f3gmata<\/em>&#8220;, en <em>M\u00e9thexis -Revista Argentina de Filosof\u00eda Antigua-<\/em> n\u00ba VI, 1993, p.161 \u00a75)<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto de la primera &#8220;consecuencia&#8221;, cabe decir que ninguna interpretaci\u00f3n (ni esoterista ni de otro tipo) puede hacernos concebir a Plat\u00f3n como un presocr\u00e1tico, precisamente porque conservamos una colecci\u00f3n de 42 di\u00e1logos y 13 cartas a \u00e9l atribuidos, y eso es algo que no puede eliminarse de ra\u00edz sin m\u00e1s (aunque s\u00ed pueda complementarse, a fin de enriquecer nuestra comprensi\u00f3n, de la misma manera que al estudiar a los autores antiguos tambi\u00e9n nos ocupamos de contemplar el entorno hist\u00f3rico, socio-pol\u00edtico y econ\u00f3mico correspondiente, as\u00ed como los testimonios m\u00e1s o menos directos que puedan referir a ellos).<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n a la asimilaci\u00f3n sin restricciones entre Plat\u00f3n y las teor\u00edas pitag\u00f3ricas, es conveniente precisar que hay varios tipos de pitag\u00f3ricos, esto es, que no es lo mismo el primer pitagorismo o pitagorismo antiguo que el pitagorismo posterior, respecto de las relaciones entre &#8216;n\u00fameros&#8217; y &#8216;realidad&#8217; que conceb\u00edan uno y otro. Los primeros, &#8220;dijeron que las cosas que son se componen de n\u00fameros&#8221;, esto es, que &#8220;todo es n\u00famero&#8221; (identificaci\u00f3n de n\u00famero y materia); para los segundos, en cambio, &#8220;todas las cosas se pueden representar mediante n\u00fameros&#8221; (no identifican n\u00famero y materia). Se podr\u00eda considerar a Plat\u00f3n como un pitag\u00f3rico en la medida en que entendamos que, para el pitagorismo evolucionado, los &#8220;n\u00fameros&#8221; no eran las &#8220;cosas&#8221; (los primeros pitag\u00f3ricos s\u00ed identificaban los n\u00fameros con las cosas, y esto no se da en Plat\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;En primer lugar, (Plat\u00f3n) no ve\u00eda en el Uno y los n\u00fameros el material con que est\u00e1n hechas las cosas, sino su principio formal, por lo que los situ\u00f3 &#8220;aparte de las cosas sensibles&#8221;. En segundo lugar, no se limit\u00f3 al lenguaje pitag\u00f3rico sobre los n\u00fameros, sino que habl\u00f3 de las &#8220;Ideas&#8221; y las crey\u00f3 objetos esenciales de la definici\u00f3n.&#8221; (W. D. Ross, Teor\u00eda de las Ideas de Plat\u00f3n, Ed. C\u00e1tedra, Madrid 1993, p.194 \u00a71)<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo ello, podemos afirmar aqu\u00ed que Plat\u00f3n se distanci\u00f3 notablemente del pitagorismo, al menos en lo concerniente al plano ontol\u00f3gico en que se desarrollaban las teor\u00edas de unos y otros, lo cual torna inconsistente la tesis de Brisson al respecto de la posible asimilaci\u00f3n de ambos (tanto con &#8220;doctrinas no escritas&#8221;, como sin ellas).<\/p>\n\n\n\n<p>Las otras dos &#8220;consecuencias&#8221; que apunta Brisson -la devaluaci\u00f3n de los di\u00e1logos de juventud (3\u00aa) y el alejamiento de la dimensi\u00f3n sociopol\u00edtica que tanto interes\u00f3 a Plat\u00f3n (4\u00aa)-, pueden muy bien ser contempladas en conjunto, esto es, como el posible &#8220;abandono&#8221; o &#8220;distanciamiento&#8221; que podr\u00eda causar una interpretaci\u00f3n de la obra plat\u00f3nica efectuada desde la teor\u00eda de los Principios respecto de las cuestiones morales, c\u00edvicas y pol\u00edticas que tratan los di\u00e1logos: nada m\u00e1s falaz que esta observaci\u00f3n, en virtud de que la teor\u00eda de los Principios pretende dar cuenta del sustrato donde se asientan esas cuestiones morales, c\u00edvicas y pol\u00edticas, que no es otro que el trasfondo religioso que subyace a toda concepci\u00f3n humana del orden (lo determinado, lo limitado, lo concebible), frente a la animalidad propia del caos (lo indeterminado, lo ilimitado, lo nombrable pero no concebible, esto es, lo cognoscitivamente inoperable). Adem\u00e1s, cabe se\u00f1alar que la consideraci\u00f3n de las doctrinas orales respecto de la ex\u00e9gesis de la obra plat\u00f3nica al completo no implica en absoluto una desvalorizaci\u00f3n de los di\u00e1logos escritos que poseemos, sino m\u00e1s bien una complementaci\u00f3n rec\u00edproca de unos con otros y viceversa que, por cierto, &#8220;no niega la primac\u00eda hermen\u00e9utica de la obra escrita&#8221;, seg\u00fan Szlez\u00e1k.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;No se exige desvalorizaci\u00f3n de los di\u00e1logos frente a los <em>\u00e1grapha d\u00f3gmata<\/em>, pero tampoco a la inversa, sino la concatenaci\u00f3n interpretativa y la iluminaci\u00f3n rec\u00edproca de ambos \u00e1mbitos.&#8221; (T. A. Szlez\u00e1k, op.cit., p.165 \u00a73)<\/p>\n\n\n\n<p>A todo lo antedicho cabe a\u00f1adir, a prop\u00f3sito del t\u00e9rmino &#8220;esoterista&#8221;, que Plat\u00f3n est\u00e1 muy lejos del trasfondo sectario que tal t\u00e9rmino, en el sentido peyorativo en que lo emplea Brisson, parece designar. La prueba m\u00e1s evidente de que Brisson es perfectamente consciente de estar &#8220;defendiendo lo indefendible&#8221; es que recurre a la conocida estrategia erudita consistente en emplear argumentos exageradamente complicados que fuerzan al lector a &#8220;perderse en el texto&#8221;, para luego apelar al componente emotivo (inseguridad provocada) en base a argumentos de autoridad (autosuficiencia acad\u00e9mica). De hecho, cuando Brisson pretende ser claro, lo consigue (como es el caso del p\u00e1rrafo donde presenta su conclusi\u00f3n -p.35 \u00a74-, cuando dice que, a su juicio, las doctrinas orales de Plat\u00f3n no son sino una interpretaci\u00f3n escol\u00e1stica de la doctrina plat\u00f3nica hecha desde la propia Academia) de lo cual puede deducirse que, cuando no se expresa claramente, es porque pretende confundir al lector. Esta es justamente la estrategia que emplea cuando, de un lado, nos previene de que Szlez\u00e1k se protege de la comparaci\u00f3n de las doctrinas orales plat\u00f3nicas con el secretismo pitag\u00f3rico &#8220;dando al esoterismo una definici\u00f3n diferente, asimil\u00e1ndolo a una pr\u00e1ctica pedag\u00f3gica precisa&#8221;, para despu\u00e9s, de otro lado, perderse en explicaciones que se alejan de la distinci\u00f3n entre &#8220;secreto&#8221; y &#8220;esot\u00e9rico&#8221; (con la que abri\u00f3 su premisa 4a y continu\u00f3 en 4b), y que pretenden demostrar (como luego se\u00f1alar\u00e1 en el apartado de consecuencias, a modo de &#8220;idea fija&#8221;) que eso que &#8220;se posterga para m\u00e1s tarde&#8221; en los di\u00e1logos plat\u00f3nicos es harto improbable que se refiera a la teor\u00eda de los principios, reduciendo el asunto a &#8220;meras alusiones sobre cuyo significado no logran ponerse de acuerdo los hermen\u00e9utas&#8221; (afirmando dogm\u00e1ticamente a la postre que, si eso es as\u00ed, &#8220;no queda nada que decir&#8221;; entonces&#8230; \u00bfpor qu\u00e9 sigue hablando?). Dado que Brisson se resiste a expresarse claramente, habr\u00e1 que ceder la palabra a Szlez\u00e1k; para este \u00faltimo autor, la cuesti\u00f3n no es tan enrevesada y no hay necesidad de cambiar de un eje de discurso a otro.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;La ausencia de una clara diferencia entre &#8216;esoterismo&#8217; y &#8216;mantenimiento en secreto&#8217; ha tenido, por lo dem\u00e1s, la consecuencia de que la mayor\u00eda de los int\u00e9rpretes se han enfrentado al esoterismo plat\u00f3nico con la misma animosidad emocional que con raz\u00f3n sentimos nosotros, los dem\u00f3cratas modernos, contra toda actitud de ocultamiento.&#8221; (T. A. Szlez\u00e1k, op. cit., p.161 \u00a72)<\/p>\n\n\n\n<p>Sintetizando, podemos decir que el &#8220;mantenimiento en secreto&#8221; conlleva una suerte de &#8220;juramento de fidelidad&#8221; que consolida un compromiso permanente del reci\u00e9n juramentado para con el grupo que lo juramenta (de hecho, la violaci\u00f3n del juramento acarrea sanciones); contrariamente, la perpetuaci\u00f3n esot\u00e9rica de unas ense\u00f1anzas (de &#8216;maestro&#8217; a &#8216;disc\u00edpulos&#8217;, o de &#8216;padres&#8217; a &#8216;hijos&#8217;) no precisa de una fidelidad consignada coercitivamente mediante juramento de ning\u00fan tipo, sino simplemente la consciencia de que tales ense\u00f1anzas no pueden ser asimiladas sin riesgo de tergiversaci\u00f3n si se imparten antes de tiempo. En el caso de las ense\u00f1anzas orales plat\u00f3nicas, esas &#8220;cosas m\u00e1s elevadas&#8221; (<em>timi\u00f3tera<\/em>) que en los di\u00e1logos se posterga su tratamiento &#8220;para m\u00e1s adelante&#8221;, lo que se pone a resguardo no es &#8220;secreto&#8221; (<em>ap\u00f3rrheton<\/em>), pero s\u00ed &#8220;no comunicable antes de tiempo&#8221; (<em>apr\u00f3rrheton<\/em>). Con el fin de aclarar la posible confusi\u00f3n, Szlez\u00e1k se\u00f1ala que tanto Gaiser como Kr\u00e4mer (esto es, la Escuela de Tubinga) &#8220;se han distanciado un\u00edvocamente de la representaci\u00f3n de una &#8216;doctrina secreta&#8217; de Plat\u00f3n&#8221; (de hecho, el propio Plat\u00f3n se burlaba -en los di\u00e1logos <em>Prot\u00e1goras<\/em> y <em>Eutidemo<\/em>&#8211; del &#8220;secretismo&#8221; propio de los sofistas). Valga clarificar pues, que contemplar como plausible la existencia de los \u00e1grapha d\u00f3gmata no conlleva considerar a Plat\u00f3n como &#8216;secretista&#8217;, ni tampoco como &#8216;dogm\u00e1tico&#8217;, tal como creen aquellos que han malentendido el sentido que posee &#8220;dogma&#8221; en el contexto plat\u00f3nico (que es el de &#8220;pareceres&#8221; filos\u00f3ficos). No cabe, entonces, el considerar -incorrectamente- a Plat\u00f3n como una especie de (en t\u00e9rminos de Szlez\u00e1k), &#8220;Papa filos\u00f3fico&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>III. Retomando la cuesti\u00f3n en la Consecuencia n\u00ba 4 que se\u00f1ala Brisson (i.e., que &#8220;una doctrina esot\u00e9rica no tiene pr\u00e1cticamente nada que decir sobre la organizaci\u00f3n social de una ciudad o sobre las disposiciones legislativas que esa organizaci\u00f3n implica&#8221;), pasar\u00e9 a continuaci\u00f3n a exponer mi opini\u00f3n acerca de las profundas implicaciones sociales y religiosas que a mi entender posee la teor\u00eda de los Principios plat\u00f3nica. A tal fin, intentar\u00e9 explicarme de la manera m\u00e1s clara que me sea posible: lo que Plat\u00f3n est\u00e1 tratando de expresar y hacer inteligible mediante la teor\u00eda de los Principios es la g\u00e9nesis categorial ontol\u00f3gica, eso es, el nacimiento de las categor\u00edas mediante las cuales aprehendemos y ordenamos la realidad, las cuales est\u00e1n a la base de la estructura social (y son creadas por la propia sociedad y se expresan en su cultura, imaginario y cosmovisi\u00f3n). Esta ardua empresa que Plat\u00f3n acomete est\u00e1 tan condenada al fracaso como lo estar\u00eda, por ejemplo, cualquier intento de situar cronol\u00f3gicamente el origen del lenguaje en la especie humana en su conjunto. Sin embargo, el hecho de no poder explicar la g\u00e9nesis categorial (en el sentido que concede a &#8220;explicaci\u00f3n&#8221; la contempor\u00e1nea ciencia natural), no impide llevar a cabo la tarea de intentar hacerla comprensible. Si aceptamos que la teor\u00eda eid\u00e9tica plat\u00f3nica tiene a su base la intenci\u00f3n de hacer entender que el Bien se encuentra m\u00e1s all\u00e1 del mundo sensible (esto es, en un mundo inteligible en donde se ubican las Ideas, que son los modelos racionales del mundo sensible -y en la c\u00faspide de todas ella, la idea de Bien-), no nos costar\u00e1 demasiado trabajo comprender que la teor\u00eda de los Principios no entra en pugna con la teor\u00eda de las Ideas sino que la complementa, en tanto que no hace sino recorrer el mismo camino pero en sentido inverso (i.e., desde &#8216;lo inteligible&#8217; hacia &#8216;lo sensible&#8217;, o sea, lo espacial -pero inteligiblemente determinado, esto es, categorialmente ordenado-, puesto que de no ser as\u00ed ser\u00eda intelectualmente inoperable para la raz\u00f3n humana).<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto la teor\u00eda de las Ideas como la teor\u00eda de los Principios pretenden dar cuenta de la realidad tangible que constituye el marco en donde se da la existencia humana, esto es, el Mundo (que posee caracter\u00edsticas sensibles, pero inteligiblemente determinadas).<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;&#8230; la &#8216;longitud, anchura y profundidad primarias&#8217; ser\u00e1n (en Plat\u00f3n) las Ideas de longitud, anchura y profundidad. As\u00ed pues, la Idea del mundo sensible es una Idea compuesta cuyos elementos son la Idea del Uno y los elementos formales de la l\u00ednea, la superficie y el s\u00f3lido, o sea, las Ideas del 2, 3 y 4. Es una manera pintoresca de decir que el n\u00famero y la extensi\u00f3n tridimensional son las caracter\u00edsticas fundamentales y estructurales del mundo sensible, concepci\u00f3n que el <em>Timeo<\/em> expuso por extenso.&#8221;(W. D. Ross, Teor\u00eda de las Ideas de Plat\u00f3n, p.250 \u00a71)<\/p>\n\n\n\n<p>El inter\u00e9s eminentemente sociopol\u00edtico de Plat\u00f3n, no se limita \u00fanicamente a establecer una suerte de &#8220;reino extramundano&#8221; poblado de entidades incorp\u00f3reas en cuya cima se encuentre la idea de Bien asimilada a la idea de Dios (como nos ha hecho ver una tradici\u00f3n interpretativa que ha pasado por el tamiz cristiano y nos ha sido transmitida por la escol\u00e1stica medieval mediante la doctrina de los Trascendentales: <em>unum-verum-bonum<\/em>), sino que tambi\u00e9n persigue hacer comprensible el mundo real en el que se haya \u00ednsita una sociedad tambi\u00e9n real que precisa, a un tiempo, tanto de un orden estructural -organizaci\u00f3n- para sobrevivir, como de una &#8220;explicaci\u00f3n&#8221; que haga comprensible y torne inteligible la g\u00e9nesis, la proveniencia y la necesidad de pervivencia de \u00e9se mismo orden. A mi entender, son estas cuestiones relativas al Orden el punto com\u00fan al cual refieren, tanto la g\u00e9nesis categorial de la teor\u00eda de los Principios, como la concepci\u00f3n del Bien de la teor\u00eda de las Ideas. Es por ello que no puedo entender a Brisson cuando dice que una interpretaci\u00f3n esoterista de Plat\u00f3n (esto es, una interpretaci\u00f3n de Plat\u00f3n a la luz de la teor\u00eda de los Principios) &#8220;no tiene nada que decir acerca de la organizaci\u00f3n social de una ciudad o sobre las disposiciones legislativas que esa organizaci\u00f3n implica&#8221;, porque justamente lo que la teor\u00eda de los Principios plat\u00f3nica est\u00e1 tratando son cuestiones relativas a la ordenaci\u00f3n de lo real aunque, eso s\u00ed, con un alto nivel de abstracci\u00f3n. Con el fin de desembarazarnos de las connotaciones cristianas que impl\u00edcitamente posee en nuestra cultura la noci\u00f3n de &#8220;Bien&#8221;, propongo realizar un sencillo experimento, consistente en sustituir este t\u00e9rmino por su sin\u00f3nimo &#8220;Correcto&#8221;: tenemos as\u00ed que &#8220;lo correcto&#8221; es &#8220;aquello que est\u00e1 bien&#8221;, y est\u00e1 bien y es correcto aquello que es socialmente admitido y a la par conforma y fundamenta el imaginario cultural de una sociedad dada. Como vemos, de esta forma se dan cita (pero con otra terminolog\u00eda), la idea de Bien (lo Correcto) con la noci\u00f3n durkheimiana de Divinidad (la Sociedad), conformando as\u00ed una perspectiva antropol\u00f3gica que posibilita entender la &#8220;tendencia a la contemplaci\u00f3n e interiorizaci\u00f3n del Bien&#8221; en tanto que &#8220;adecuaci\u00f3n a las estructuras de pensamiento socialmente generadas&#8221;. El trasfondo &#8220;divino&#8221; (al cual podr\u00edamos denominar, con Durkheim, &#8220;social&#8221;), act\u00faa a modo de sustrato con respecto a la cosmovisi\u00f3n que una determinada sociedad comparte, y posibilita una coherencia cultural (que a su vez permite la existencia de una cohesi\u00f3n moral, esto es, relativa a la pr\u00e1xis social en base a unos valores socialmente admitidos y compartidos que hacen posible eso que llamamos ahora &#8220;intersubjetividad&#8221; o, dicho de otra manera, &#8220;ver las cosas desde una misma perspectiva&#8221;). De alguna manera, una especie de &#8220;condici\u00f3n simb\u00f3lica&#8221; que permite comprender el orden vigente en una sociedad dada consiste en analogar tal orden con la regularidad existente en el cosmos (la posici\u00f3n y movimiento de los astros, u &#8220;orden c\u00f3smico&#8221;), y de ah\u00ed parten los intentos de asimilar el uno al otro, porque es el segundo el que permite justificar y legitimar al primero. La idea de que la ordenaci\u00f3n posee un origen divino proviene de civilizaciones mucho m\u00e1s antiguas que la griega (los babilonios consideraban a su ciudad -Babilonia o Bab-ilani, que significa &#8220;puerta de los dioses&#8221;- como construida en base a &#8220;planos arquitect\u00f3nicos divinos&#8221; -i.e., las constelaciones-). Tambi\u00e9n la p\u00f3lis ideal que Plat\u00f3n plasma en <em>La Rep\u00fablica<\/em> refiere al arquetipo c\u00f3smico: tal ciudad no tendr\u00e1 &#8220;ninguna posibilidad de ser feliz&#8221; si sus l\u00edneas generales no son trazadas por &#8220;los dibujantes que copian de un modelo divino&#8221;, esto es, los fil\u00f3sofos (<em>Rep\u00fablica<\/em> 500c-e); &#8220;Pero quiz\u00e1 haya en el cielo un modelo de ella (de la ciudad ideal) para el que quiera mirarlo y fundar conforme a \u00e9l su ciudad interior&#8221; (ib\u00edd., 592b). Valga a\u00f1adir que la tendencia a asimilar &#8220;orden&#8221; y &#8220;matematizaci\u00f3n&#8221; no era algo exclusivo de pitag\u00f3ricos y plat\u00f3nicos, ya que el presupuesto de que la Justicia posee propiedades aritm\u00e9ticas y geom\u00e9tricas tambi\u00e9n aparece en Arist\u00f3teles. De otro lado, el <em>Timeo<\/em> relata c\u00f3mo se formaron el mundo y las especies que lo habitan, pero la cosmogon\u00eda que en \u00e9l aparece posee la funci\u00f3n de justificar un proyecto de ordenaci\u00f3n social (la propia estructura del texto revela un giro desde la cosmogon\u00eda hacia la pol\u00edtica: comienza narrando la creaci\u00f3n del mundo para luego continuar con la creaci\u00f3n de los hombres y mujeres, hasta llegar a la creaci\u00f3n de las ciudades).<\/p>\n\n\n\n<p>Dando un salto hacia delante en el tiempo, valga recordar que fue Kant quien se\u00f1al\u00f3 que &#8220;lo incondicionado&#8221; era &#8220;aquello que se encontraba al final de la cadena de condiciones&#8221;, lo cual no es sino una manera de decir que aquello que la raz\u00f3n humana ya no puede justificar causalmente se justifica mediante la apelaci\u00f3n a lo divino (que en su versi\u00f3n laica e Ilustrada es una &#8220;idea pura de raz\u00f3n&#8221;) la cual, aun siendo incognoscible, no es por ello innombrable, en virtud de que su car\u00e1cter de entidad real no reposa en su existencia f\u00e1ctica, sino en su existencia ling\u00fc\u00edstica (taumaturgia de la palabra) que, a su vez, es fiel reflejo del imaginario cultural propio de una sociedad dada. De manera an\u00e1loga, lo que Plat\u00f3n pretende hacer comprensible no puede explicitarse completamente ni desde lo oral ni desde lo escrito, precisamente porque su naturaleza es simb\u00f3lica y, por ende, cultural: el car\u00e1cter &#8220;divino&#8221; y &#8220;sacro&#8221; a la par que &#8220;pr\u00edstino&#8221; y &#8220;originario&#8221; de la construcci\u00f3n (v\u00eda ling\u00fc\u00edstica y, por tanto, social) de las categor\u00edas ontol\u00f3gicas que nos permiten establecer un cierto tipo de Orden que concebimos como &#8220;siempre existente, desde el principio de los tiempos&#8221; y que nos permite organizar nuestra experiencia y es, por ello, nuestro mayor Bien.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede explicarse de forma directa, mediante el lenguaje, c\u00f3mo la sociedad genera las categor\u00edas ontol\u00f3gicas que nos permiten, entre otras cosas, tomar conciencia de las dimensiones del espacio, pero s\u00ed es posible comprender por qu\u00e9 todas las &#8220;explicaciones indirectas&#8221; (&#8216;m\u00e1s&#8217; o &#8216;menos&#8217; m\u00edticas) poseen un trasfondo religioso, en tanto que remiten a la par a un &#8220;principio de los tiempos&#8221; y a &#8220;algo&#8221; que nos trasciende (ll\u00e1mese &#8220;Uno&#8221;, &#8220;Divinidad&#8221;, &#8220;Cosmos&#8221;, &#8220;No\u00fameno&#8221; o de cualquier otra manera), dado que ambas nociones (intemporalidad e inmortalidad) nos posibilitan el autoconcebirnos como &#8220;humanos&#8221; mediante contraste (esto es, nos permiten contemplar nuestra mismidad a trav\u00e9s de la alteridad -y quiz\u00e1s quepa a\u00f1adir que esta misma experiencia constituy\u00f3 el n\u00facleo del g\u00e9nero tr\u00e1gico griego coet\u00e1neo de Plat\u00f3n-).<\/p>\n\n\n\n<p>Al cierre, valga se\u00f1alar que, a la hora de interpretar, tanto a Plat\u00f3n como a cualquier autor antiguo, debemos tener en cuenta tanto la tradici\u00f3n directa como la tradici\u00f3n indirecta (tal como se\u00f1ala Szlez\u00e1k), as\u00ed como contemplar e incluir en el estudio los datos hist\u00f3ricos relativos al entorno social y cultural (esto es, la historia externa y la historia interna), pues s\u00f3lo el enfoque multidisciplinar -no exclusivamente filol\u00f3gico- nos puede aportar la deseada completud de datos como justo resultado de una pluralidad de perspectivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nota: por imperativos de formato han sido suprimidas las notas y citas a pie de p\u00e1gina en el presente art\u00edculo; una versi\u00f3n \u00edntegra del mismo ha sido publicada en <em>Dilema -Revista semestral de Filosof\u00eda-<\/em> A\u00f1o 1, N\u00fam. 2, ADR de Filosof\u00eda de la Universidad de Valencia, Valencia 1997.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Agradezco afectuosamente los \u00e1nimos, apoyo y directrices del profesor Dr. D. Juan de Dios Bares Partal, sin cuyo asesoramiento este escrito no hubiera sido posible.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Valencia, diciembre de 1997<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comparto la publicaci\u00f3n de Jos\u00e9 Antonio Pastor Cruz : \u00c1grapha d\u00f3gmata. Acerca de las doctrinas no escritas de Plat\u00f3n. \u00a9 Jos\u00e9 Antonio Pastor CruzLicenciado en Filosof\u00eda (Universidad de Valencia) I. La cuesti\u00f3n que nos ocupa arranca en la consideraci\u00f3n de la denominada tradici\u00f3n indirecta (fundamentada en los testimonios de Arist\u00f3teles, principalmente), acerca de la existencia &hellip; <a href=\"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/2021\/12\/18\/las-ensenanzas-no-escritas-de-platon\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Las ense\u00f1anzas no escritas de Plat\u00f3n I<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[98,99,100,97],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/494"}],"collection":[{"href":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=494"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/494\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":502,"href":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/494\/revisions\/502"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=494"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=494"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/bipedosimplumes.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=494"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}